Comprendiendo la depresión

De las teorías clásicas a la Psicología Real.

Cuando una persona llega a consulta con un profundo sufrimiento, apatía y falta de energía, escuchar que cumple los criterios de un manual diagnóstico para un trastorno depresivo mayor no va a solucionar sus problemas. Las etiquetas psiquiátricas describen síntomas o comportamientos, pero no explican el origen. 

Para poder sanar verdaderamente, el ser humano necesita comprender el porqué. El qué o el conjunto de síntomas que sufre, ya los conoce de primera mano.

A pesar de eso, a veces, la persona siente alivio al recibir un diagnóstico, y eso se debe a la creencia de que “al ponerle un nombre a lo que me pasa, van a poder darme una solución rápida”. 

Y es normal tener esas creencias si pensamos que, actualmente, los problemas de la mente y de la personalidad, se tratan con pastillas como si se fueran problemas físicos o químicos únicamente. De hecho, en eso se está volcando hoy en día la psiquiatría, la medicina y la psicología: en dar una respuesta química a los problemas de origen psicológico. 

Lógicamente, ese es el mensaje que se ha divulgado en nuestra cultura, y en él se basa la obsesión por el diagnóstico psiquiátrico en algunas personas.

diagnóstico psiquiatrico erroneo

La Psicología Clásica: ¿por qué nos deprimimos?

Las personas somos como un puzle: nuestra personalidad está formada por distintas piezas que interaccionan unas con otras. Por eso, podemos parecernos en algunos aspectos, a la vez que todos somos únicos. 

Para comprender mejor el origen de los problemas psicológicos, y en concreto, el origen de la depresión, la investigación en psicología ha propuesto teorías muy útiles. Todas ellas aportan piezas fundamentales descubrir que piezas de ese puzle pueden estar involucradas, pero si queremos tener una comprensión profunda, es necesario integrar estos modelos clásicos con una visión existencial del ser humano, de su funcionamiento y de sus necesidades reales.

Estos son algunos de los distintos enfoques de la psicología para tratar de explicar qué ocurre nuestra mente o cómo nuestro entorno o nuestro comportamiento nos pueden llevar a entrar en este estado depresivo:

Por qué aparece la depresión

Para el enfoque conductual y la falta de refuerzo (Lewinsohn), la depresión surge cuando dejan de ocurrir cosas agradables en el entorno o la persona pierde las habilidades para conseguirlas. Al no recibir “reforzadores positivos” (motivación, afecto, logros), la persona deja de actuar, y al dejar de actuar, se aísla. Desde esta teoría, la depresión se mantiene por una profunda inhibición conductual.

Desde la teoría de la indefensión aprendida de Seligman, los síntomas de la depresión comienzan porque la persona ha aprendido, a base de golpes vitales, que “haga lo que haga, nada va a cambiar”. Como consecuencia desarrolla una tendencia a atribuirse a sí mismo los fracasos, asumiéndolos como internos (“soy un inútil”) y permanentes (“siempre será así”).

Teorías de la depresión

Las teorías de Beck sobre la distorsión cognitiva, plantean la depresión como unas gafas oscuras que la persona se pone y que afectan a su manera de interpretar lo que le ocurre, generando lo que Beck llama la tríada cognitiva: una visión negativa de uno mismo, del mundo que nos rodea y del futuro. El resultado es que la mente procesa sólo la información negativa y descarta automáticamente la positiva, y eso mantiene los síntomas de la depresión.

La teoría del déficit de autocontrol de Rehm pone el foco en la tendencia que tienen algunas personas a castigarse en exceso, a establecer metas inalcanzables, y en la incapacidad para recompense a sí mismos por los logros obtenidos en el día a día.

Estas teorías han propuesto herramientas como la reactivación conductual o la reestructuración del pensamiento. Sin embargo, si nos quedamos únicamente con estas explicaciones corremos el riesgo de tratar a las personas como mero procesadores de información averiados, dejando de lado las preguntas más importantes: 

¿Qué creencias componen la esencia de la persona o el YO? ¿Qué sentido tiene para la persona, desde su experiencia vital, tener una visión tan negativa de sí misma o del mundo? 

integración de yo en la depresión

La Psicología Real y el protagonismo del "Yo"

Aquí es donde resultan vitales las aportaciones de autores como Carlos J. García Cosín desde la Psicología Realista. Las personas no somos simples receptores de estímulos externos que reaccionan automáticamente. Ni nuestro comportamiento está regido por reacciones químicas que actúan de forma independiente del yo. Tenemos una sofisticada mente que procesa e interpreta la información, y que activa nuestra fisiología y nuestra química cerebral. Que puede llegar a ponernos en contra de nosotros mismos, de la realidad o de nuestro instinto de supervivencia, cosa que no suele ocurrir en los animales, que si funcionan por estímulos y respuestas.

Sin embargo, el modelo médico ha intentado convencer a la sociedad de que la depresión es simplemente una “enfermedad cerebral”, un desequilibrio en la transmisión de impulsos eléctricos y neurotransmisores. 

Pero reducir el sufrimiento humano a la química es un enfoque limitante y peligroso. Existen evidencias de que el cerebro obedece al «Yo», y no al revés. Si una persona valora y juzga que en sus circunstancias actuales “no merece la pena seguir viviendo”, su organismo actúa en consecuencia y recorta el suministro de energía. La depresión no es un cortocircuito aleatorio, es un mecanismo coherente que responde a una valoración existencial.

Tratamiento psicológico integrador

Un tratamiento que integre, no que calle el síntoma

Por todo lo anteriormente expuesto, tratar la depresión exclusivamente tapando el síntoma con psicofármacos —forzando una energía que el «Yo» está genuinamente negando— es como apagar la alarma de incendios sin apagar el fuego. Crea una disonancia emocional tremenda en el paciente.

El abordaje clínico debería comenzar por hacer una investigación sobre la esencia de la persona, para acceder a la raíz del problema:

  1. Entender el sentido del síntoma: Qué circunstancias vitales o vínculos están haciendo que la persona decida, de manera consciente o inconsciente, que su existencia no tiene valor.
  2. Reconstruir el «Yo»: Desmontar aquellas creencias y ataduras infantiles de subordinación que impiden a la persona tener un sentido de identidad propio e independiente.
  3. Reengancharse a la vida: No desde la obligación, sino desde el descubrimiento de una existencia con valor real y propósitos genuinos.

La depresión no es una avería aleatoria que te hace menos válido, es el grito de alarma de tu mente y tu cuerpo que te avisa de hay algo en tu actual camino que tienes que revisar porque atenta contra tu propia existencia. Escucharlo y hacer el análisis  profundo es el primer paso para volver a vivir.

Si quieres profundizar más en mi forma de trabajar, aquí tienes toda la información sobre mi consulta para la depresión en Alicante.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

You may use these <abbr title="HyperText Markup Language">HTML</abbr> tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*

Escanea el código